“SOY UN EJEMPLO DE NORMALIDAD”

Habla pausado, masticando las palabras. Abre mucho los ojos cuando escucha, como queriendo compensar su discapacidad. Miha Zupan, una de las estrellas del Union Olimpia, rival hoy del TAU Cerámica, vive en el más absoluto silencio. Sordo de nacimiento necesita de unos audífonos para comunicarse con el resto del mundo. Esa prótesis le conecta a la normalidad. Con ellos, una morfología privilegiada y una capacidad de sacrificio a prueba de bombas se ha instalado en la élite. Es el único sordo que juega en la Euroliga. Pero, lo más relevante, cuando se calza el uniforme oficial nadie piensa en su invalidez, sólo en evitar que haga canastas o coja rebotes. «Soy un ejemplo de normalidad», clama Zupan, ala-pívot de 26 años que irrumpió en el baloncesto profesional casi por casualidad. Ésta es su historia.
-¿Oye algo?
Sin mis audífonos sólo tengo un 2% de capacidad auditiva. Con ellos puestos, subo hasta el 20%. Eso sí, mi percepción de los sonidos es muy diferente a la vuestra. Es como un sonido digital, aunque estoy muy contento con ellos ya que son los aparatos más novedosos que hay ahora mismo en el mercado.
-¿Entonces siente el aliento de los aficionados o los gritos de las aficiones rivales?
Percibo los sonidos aunque, si te soy sincero, no distingo de quién se trata. Vamos, si son favorables o contrarios, o si vienen de al lado o de lejos. Si no me hablan cerca y en esloveno, todo se entremezcla y me resulta imposible distinguir.
-¿Es consciente de que se ha convertido en un símbolo para la comunidad sorda?
Claro, claro. Además el baloncesto es un deporte muy popular para los sordos de mi país. Tenemos una Liga organizada, brillamos a nivel internacional… Sé que en España ocurre algo similar. De hecho, cuando viajo con el Olimpia casi siempre hay algún grupo de sordos que acude a nuestros partidos para verme. Yo sólo trato de responder en la cancha a la confianza y la ilusión que han puesto en mí.
«Soy un profesional»
-También es un modelo de normalidad.
Sobre todo aprecio mucho el hecho de que gente que no tiene mi discapacidad también me considere algo parecido a un modelo. Independientemente de su sordera, Miha Zupan es un deportista profesional. Lo de que no pueda oír no importa. Creo que gracias a mi esfuerzo me he convertido en uno de los mejores jugadores eslovenos del Olimpia sin importar mi circunstancia personal. Así que sí, soy un ejemplo de normalidad.
-¿Cómo pasó del baloncesto adaptado al profesional?
Pertenecía a un equipo de sordos, un día me vió un mánager, fiché por los equipos inferiores del Slovan y seguí destacando aunque alternaba con el deporte adaptado. Poco después me invitaron al ‘All Star’ de los, digamos, normales. Me nombraron ‘MVP’. La gente alucinó y un responsable del Slovan me invitó a entrenarme con el primer equipo. Aquello me abrió las puertas del profesionalismo. Hace dos años fiché por el Union Olimpia.
-¿Se topó en esos primeros pasos con la oposición de algún organismo oficial, de algún rival o compañero por su discapacidad?
Nunca me he sentido discriminado ni nada por el estilo. Claro que ha habido gente que ha intentado desanimarme diciendo que qué hacía alguien como yo en la máxima categoría, que no podría adaptarme por mi problema de comunicación, tanto en los entrenamientos como en los partidos. Ten en cuenta que mis dos primeros años de profesional jugaba sin audífonos.
-¿Cuántas técnicas le pitaron los árbitros por no hacerles caso?
¡Uf! Muchas, muchas. Pero bueno, al segundo año ya pudimos comprar los primeros audífonos y todo se normalizó.
-Es internacional absoluto con Eslovenia, ha ganado la Liga y la Copa de su país… ¿Está viviendo un sueño?
-Rotundamente sí porque he llegado más lejos de lo que hubiera podido imaginar. Sé de otros casos, un estadounidense que llegó a jugar en la Liga lituana y otro sueco, pero ninguno ha llegado a participar en la Euroliga, el mejor torneo del continente sin discusión.
«El primer autógrafo»
-¿Qué sintió la primera vez que un chavalín le rogó un autógrafo?
Madre mía, fue una sorpresa total. Me sentí muy agradecido, casi más que él por pedírmelo. Experimenté algo parecido la primera ocasión en que un pabellón se llenó para un partido donde, entre otros, yo participaba. Soy muy afortunado. Ahora, por supuesto, vivo todo eso con la misma normalidad que cualquier otro profesional de la canasta. Es parte del negocio podríamos decir. Una obligación que me halaga, por supuesto.
-Me comenta que participar en la Euroliga se ha convertido en un sueño hecho realidad. ¿Cuáles le quedan por cumplir?
-Creo que en la Liga de mi país ya lo he conseguido todo porque hemos ganado la Liga y la Copa. Claro que irme a un equipo más poderoso sería una aspiración, pero tengo un obstáculo muy grande que es el idioma. Sólo sé esloveno y no puedo aprender otro por mi discapacidad. Eso limita mi radio de acción a mi país. Es algo que tengo bastante asumido. Quizá por esa razón mi siguiente objetivo pase por el equipo nacional. Ya he conseguido entrar regularmente en las convocatorias y participar en algunos torneos importantes. Ahora contamos con varios jugadores de máximo nivel y me gustaría poder aspirar con ellos a hacer algo importante en algún Mundial, Europeo o, incluso, Olimpiada.
-Entiéndame la broma: Conozco al mánager del TAU Cerámica, ¿le recomiendo?
¡Ja, ja! ¿Por qué no? Dígale cuánto está dispuesto a pagar. No soy barato ¡ja ja! Ya en serio, sé que no es muy realista, pero me encantaría probarme algún día en un conjunto de máximo nivel y vivir esa experiencia, pero es muy muy difícil.
Fuente: www.elcorreodigital.com















