SENDEROS LOS CERROS DE TORRELAGUNAS- REDUEÑA
6 de Febrero de 2010

Desde Madrid, por la carretera de Burgos, y desviándonos por la carretera Torrelaguna, llegamos hasta Redueña. Somos 13 personas. Iniciamos la marcha de 17 kilómetros, durante más de 4,30 horas. El desnivel es de 220 metros (circular). Dificultad media. En la foto, al fondo, la Iglesia de San Pedro Advincula; es una edificación sencilla pero de grandes proporciones, de piedra caliza, muy abundante en la zona. La cubierta es de teja árabe. La construcción se inicio en el siglo XI.

Vamos ya por una pista que atraviesa un bosque de tipo mediterráneo donde predominan las
encinas, robles, jaras y romeros.

La vegetación es muy variada: olmos, sauces, zarzas, espinos albares, carrizos. El suelo casi esta seco.


En esta zona abundan mucho los rebaños pastando, como el de la foto de la izquierda, con su pastor.

Aquí abundan mucho los olivos.

Avanzando por el camino vimos un gran depósito de agua.

Paramos un ratito, descansamos y aprovechamos para ponernos los chubasqueros y beber agua; hacía mucho aire.


La atalaya de El Vellón es una de las atalayas defensivas árabes de la Sierra de Madrid. Con el nombre de atalayas se hace referencia a un conjunto de torres que controlaban el paso a las vías de comunicación y valles habitados en época islámica. Estas atalayas fueron construidas entre los siglos IX, durante el emirato de Muhamed I de Córdoba, y el X, en la época de Abd al-Rahman III. La de Arrebatacapas fue construida alrededor del año 950. Durante el emirato y califato cordobés constituyó la frontera entre árabes y cristianos. Aquí aprovechamos para tomar el aperitivo, descansar durante 40 minutos. Y hacer fotos.

Los campos que la rodean sobrevive a través del aprovechamiento agrícola y forestal. Por lo tanto, hay que sumar al hombre a la sucesión natural de comunidades biológicas. Al fondo hay una casa, no se puede pasar es privado.

Este lazo es una marca que avisa de por donde va el camino para que nadie se pierda pues hay muchos cruces.

Atravesamos la carretera, para ir a otro camino diferente. Menos mal que hacia buen tiempo.

El paisaje es precioso, con el pueblo al fondo. El camino es más cómodo y ancho.

Continuamos bajando por el camino, donde vemos rocas de pizarra, de distintos colores.

La ruta la continuamos al otro lado del asfalto, desde donde parte un nuevo
camino que nos lleva entre arbustos hasta la Almenara del Caler, del
Canal de Isabel II.

A la derecha una roca como si estuviera cortada a cuchillo. Al fondo las montañas están nevadas.




Desde aquí vemos el valle que recorre el Arroyo de San Vicente: el Cerro Las Cuchilleras (912 m.), destacan sus afiladas cuchillas de contorno curvo, algunas con forma de dinosaurio. Justo en un pequeño dique descendemos por la ladera; nos queda pues el Cerro Cuchilleras enfrente y por detrás, la Sierra de la Cabrera.


Estas erupciones han podido estar separadas por miles o cientos de miles de años, y pueden haber respondido a idénticos o diferentes dinámicas eruptivas. Los volcanes que se sitúan en el nivel de base de las cuencas, alcanzan elevaciones en torno a los 700-800 m. Los que se levantan sobre el nivel de cumbres de las alineaciones serranas, tienen alturas en torno a los 900-1.000 m. (Volcán de la Atalaya de Calzada, 1.100 m.)

La hora del almuerzo; aprovechamos para descansar y hacer unos ejercicios para mantenernos en forma.

Tras el último tramo del camino, que era suave, nos fuimos a un pueblo cercano donde tomamos café y, en los coches, regresamos a Madrid.















